Andalucía avanzó en la protección de su personal sanitario al anunciar una ley específica para sancionar las agresiones que sufren en el ejercicio de sus funciones. Esta normativa contemplará multas que podrán llegar hasta 60.000 euros y medidas complementarias para garantizar la seguridad y el bienestar de los trabajadores del sistema público de salud.
El proyecto legislativo abordará distintos tipos de agresiones, entre ellas las verbales como insultos y vejaciones, amenazas, coacciones, así como las agresiones físicas y las cometidas a través de redes sociales o medios digitales. Dependiendo de si se trata de infracciones leves o graves, se aplicarán sanciones ajustadas a la gravedad de los hechos.
Además de las multas, la ley incluirá disposiciones para limitar o condicionar el acceso de los agresores a los centros sanitarios, posibilitar el cambio de centro o profesional asignado al usuario responsable, y coordinar las sanciones con posibles medidas judiciales. Estas acciones buscan fortalecer la respuesta institucional frente a un problema creciente que afecta a personal sanitario andaluz.
En el último registro analizado para el año 2025, en Andalucía se reportaron 1.976 agresiones a profesionales sanitarios, de las cuales 387 fueron físicas y 1.589 no físicas. La tasa de incidencia regional se situó en 15,41, inferior a la media nacional del Sistema Nacional de Salud, que alcanzó 24,37. No obstante, estas cifras evidencian la dimensión del problema y la necesidad de medidas concretas.
Los datos también revelan una desproporción por género, con el 74% de las agresiones dirigidas a mujeres y el 26% a hombres. Asimismo, se identificó un aumento de agresiones cometidas por personas con patologías mentales o deterioro cognitivo. En cuanto a las causas, en Atención Primaria predomina la insatisfacción de los usuarios, cifra que también lidera en el ámbito hospitalario junto a desacuerdos sobre el trato profesional.
Dentro del Plan de Prevención y Atención a las Agresiones, el gobierno andaluz ya implementa estrategias para formar a los profesionales, mejorar la comunicación y sensibilizar en los centros de salud. También se ha creado la figura del interlocutor sanitario y del profesional guía, quienes brindan acompañamiento y apoyo a los trabajadores agredidos durante todo el proceso.
