Los autónomos presentan una proporción de bajas laborales por enfermedad común significativamente inferior a la de los asalariados. Según datos de 2025 de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), la tasa de absentismo entre trabajadores del régimen general es cerca de cuatro veces mayor que la de los autónomos. Mientras que los empleados asalariados registran una media de 42,6 bajas mensuales por cada 1.000 personas, el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) contabiliza apenas 10,7 bajas dentro del mismo grupo.
Esta diferencia no solo refleja patrones distintos entre ambos colectivos, sino que también señala un fuerte impacto económico para los pequeños negocios, especialmente para aquellos liderados por autónomos que contratan empleados. La patronal estima que el coste total del absentismo ascendería a 34.000 millones de euros anuales, de los cuales más de 16.000 millones son asumidos directamente por las empresas. Los autónomos con trabajadores a su cargo se ven particularmente afectados, ya que la ausencia de un empleado puede implicar el cierre temporal de la actividad o la necesidad de contratar personal temporal para cubrir la baja.
El presidente de ATA, Lorenzo Amor, explicó que esta menor incidencia de bajas en los autónomos no obedece a que enfermen menos, sino a que suelen continuar trabajando a pesar de padecer molestias o enfermedades leves, ya que cualquier día sin laborar implica una pérdida directa de ingresos. Esta situación agrava las dificultades organizativas y productivas en las pequeñas empresas, donde no existe la misma capacidad de maniobra que en grandes compañías para afrontar ausencias inesperadas.
El efecto del absentismo varía también según el sector económico y la ubicación geográfica, aunque el contraste entre régimen general y autónomos destaca como una de las diferencias más relevantes. Las organizaciones empresariales insisten en que, para los pequeños negocios, la gestión de bajas representa un desafío mayor que para las grandes estructuras, las cuales cuentan con recursos para suplir rápidamente las ausencias.
Finalmente, la Encuesta de Población Activa del INE indica que casi un millón de empleadores autónomos contribuyen a conformar este escenario, subrayando el peso de este colectivo dentro del mercado laboral y su vulnerabilidad frente a los efectos del absentismo.
