Canarias enfrenta un brote de sarampión tras confirmarse cuatro casos, uno de ellos con necesidad de hospitalización. El foco original se identificó en un menor procedente del Reino Unido que enfermó durante sus vacaciones en Tenerife. La alerta sanitaria se disparó cuando el diagnóstico se confirmó tras su regreso a su país.
Los tres casos adicionales corresponden a adultos de entre 45 y 55 años que tuvieron contacto directo con el menor. Ninguno de ellos estaba vacunado contra el sarampión, debido a que en su época no se indicaba la inmunización para su grupo etario. Ante la confirmación del brote, las autoridades sanitarias activaron rápidamente los protocolos de vigilancia y control de contactos para limitar la transmisión.
Las autoridades continúan con el seguimiento y la valoración de todas las personas que pueden haber estado expuestas. Esta medida busca evitar una propagación mayor del virus en la comunidad.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa causada por un morbilivirus. Se transmite principalmente por vía aérea mediante gotitas expulsadas al toser o estornudar, que pueden permanecer en el ambiente hasta dos horas. También puede contagiarse por contacto directo con secreciones nasales o faríngeas de personas infectadas.
Los síntomas suelen aparecer entre 10 y 14 días después de la exposición y se caracterizan por fiebre, rinorrea, tos, conjuntivitis y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas. La erupción cutánea, que es un signo distintivo, inicia generalmente en el rostro y cuello antes de extenderse al resto del cuerpo durante varios días.
Aunque el sarampión rara vez causa la muerte, las complicaciones graves incluyen encefalitis, ceguera, diarrea severa con deshidratación, infecciones del oído y neumonía, que representan el principal riesgo para la salud. La vacunación es la medida preventiva más eficaz contra esta enfermedad.
