La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y la Asociación de Médicos de Sanidad Exterior (AMSE) han denunciado la precariedad laboral y la inseguridad que sufren desde hace años los profesionales encargados de la vigilancia sanitaria en puertos y aeropuertos, especialmente en momentos críticos como la pandemia de Covid-19 y la actual alerta por hantavirus.
Estos médicos, junto al personal de enfermería, forman parte de un cuerpo de funcionarios públicos que realizan funciones exclusivas del Estado relacionadas con el control sanitario de viajeros internacionales. Sin embargo, ambas asociaciones advierten que muchos centros de Sanidad Exterior operan con plantillas insuficientes, a veces limitadas a uno o dos profesionales, lo que compromete la capacidad de responder a emergencias y mantener una atención 24 horas efectiva.
En el verano, temporada de alta afluencia de viajeros, y durante crisis sanitarias, la falta de medios humanos y materiales se vuelve más evidente, generando una "carencia crónica" que pone en riesgo la salud pública. Por esto, las organizaciones reclaman el aumento de plantillas en todos los centros, incluyendo médicos, enfermeros y personal administrativo, así como la provisión de equipos de protección individual y formación específica en prevención de riesgos laborales para atender adecuadamente las situaciones en las fronteras.
Además, CESM y AMSE proponen que los profesionales de Sanidad Exterior reciban mejoras económicas para equiparar sus condiciones laborales con las de otros médicos del Sistema Nacional de Salud (SNS), una medida que consideran esencial para atraer y retener talento cualificado. También solicitan el reconocimiento formal de la disponibilidad permanente mediante un complemento remunerativo de 24 horas, una prestación que ya existe para el personal veterinario en los Puestos de Control Fronterizos.
Finalmente, ambas organizaciones piden la incorporación plena del cuerpo médico de Sanidad Exterior al SNS, lo que facilitaría la estabilidad laboral y el acceso a recursos adecuados para afrontar retos sanitarios internacionales con la eficacia requerida.
