La cirugía ortognática es una intervención quirúrgica destinada a corregir la posición incorrecta de los huesos maxilares en los tres planos del espacio, especialmente cuando la ortodoncia sola no logra resolver problemas de mordida. Esta técnica, realizada por especialistas en cirugía maxilofacial, consiste en movilizar las bases óseas para lograr un encaje dental adecuado y funcional.

Además de mejorar la oclusión, esta cirugía también puede aliviar la apnea del sueño y los ronquidos, ya que al reposicionar los maxilares se amplía el calibre de las vías respiratorias. Otro motivo común para recurrir a esta operación es la afectación de la articulación temporomandibular, que puede dañarse tras años con una mala mordida. Por último, hay pacientes que optan por esta intervención por razones estéticas, buscando modificar la proyección facial o rejuvenecer el rostro aun cuando su oclusión sea correcta.

La cirugía ortognática se realiza habitualmente en combinación con tratamientos de ortodoncia, y su indicación depende de la presencia de síntomas funcionales o una motivación estética clara. Se estima que hasta un 30 % de la población sufre algún tipo de maloclusión que podría beneficiarse de este procedimiento, aunque no todos los casos requieren cirugía. En muchas regiones, la corrección del mentón retraído —denominado clase II con retrognatia— es la intervención más frecuente, ya que esta maloclusión suele originarse por factores genéticos y puede presentarse en varias generaciones de una familia.

La cirugía se realiza bajo anestesia general y puede durar entre una y dos horas, dependiendo de si se operan uno o ambos maxilares. En la mayoría de los casos se intervienen ambos. El paciente permanece una noche hospitalizado y luego continúa con controles ambulatorios. Esta intervención también atiende malformaciones adquiridas por crecimiento inadecuado o desgaste óseo a lo largo del tiempo.

En definitiva, la cirugía ortognática ofrece una solución avanzada para problemas funcionales y estéticos derivados de la mala posición de los maxilares, siempre bajo una evaluación especializada que contemple las necesidades individuales y el mejor enfoque terapéutico.