La desnutrición en perros no siempre se refleja en un aspecto extremadamente delgado; un animal puede presentar malnutrición incluso si parece tener sobrepeso. Este problema surge cuando la dieta carece de nutrientes esenciales, está desequilibrada o tiene una calidad deficiente, lo que afecta su salud más allá del peso corporal.
Un perro que no recibe los nutrientes adecuados puede sufrir daños en órganos vitales como hígado, corazón o riñones. Tanto la falta de proteínas, vitaminas o minerales como el exceso de calorías o de minerales como el sodio pueden acarrear enfermedades como obesidad, hipertensión o insuficiencia renal. Por eso es fundamental que la alimentación se adecue a su etapa de vida, tamaño y nivel de actividad.
No es raro que perros en refugios lleguen con bajo peso o signos claros de desnutrición. Sin embargo, este cuadro puede revertirse con un adecuado plan de alimentación y supervisión veterinaria. En muchos hogares, la causa de la malnutrición es una dieta basada en piensos baratos, sobras de comida o preparaciones caseras desequilibradas, que no cubren las verdaderas necesidades nutricionales del perro.
Para corregir esta condición, es indispensable cambiar a un alimento de calidad, ya sea dieta cruda equilibrada, BARF supervisada o alimentos comerciales de alta gama, asegurándose de que contengan proteínas de buena calidad, grasas saludables, vitaminas, minerales y la energía necesaria. La elección no debe basarse en el precio, sino en el aporte nutricional que garantice un estado óptimo de salud.
Una alimentación balanceada protege a los perros de problemas serios derivados tanto de la desnutrición como de la malnutrición, por lo que consultar con un veterinario para diseñar un plan acorde resulta esencial para su recuperación y bienestar general.
