La alimentación en el espacio enfrenta un nuevo desafío. A pesar de que los astronautas llevan casi una década cultivando y consumiendo verduras propias, como lechuga y rábanos, un estudio reciente advierte que estos vegetales tienen mayor probabilidad de contaminarse por bacterias. Este hallazgo pone en cuestionamiento la seguridad de las ensaladas consumidas en estaciones espaciales.
La investigación realizada por un equipo de la Universidad de Delaware reveló que la susceptibilidad a la infección bacteriana en las plantas cultivadas en microgravedad no depende tanto de la cantidad de estomas —los poros en hojas y tallos por donde se cree que ingresan patógenos—, sino de la combinación entre la variedad de lechuga y el entorno de microgravedad. Por lo tanto, algunas variedades podrían ser más vulnerables que otras a bacterias como Salmonella enterica.
Además, el estudio detectó que las bacterias beneficiosas que normalmente protegen a las plantas en la Tierra pierden eficacia en el espacio. Por ejemplo, la bacteria Bacillus subtilis, que ayuda a las plantas a combatir patógenos en condiciones terrestres, no logró protegerlas en condiciones que simulan la microgravedad. Esto indica que la interacción entre plantas y microbios cambia significativamente fuera del planeta.
Una posible solución indica que las lechugas rojas, con mayor contenido de fenoles y antioxidantes, presentan mejor resistencia a la Salmonella. Esto podría guiar la selección de cultivos más seguros para futuras misiones espaciales y colonias. Este enfoque cobra importancia, ya que la agricultura fuera de la Tierra se plantea como una alternativa ante el crecimiento poblacional y la escasez de tierras cultivables en nuestro planeta.
No obstante, el riesgo de contaminación alimentaria sigue vigente, por lo que existen recomendaciones prácticas para evitar brotes bacterianos en el espacio, como el correcto lavado de manos con agua y jabón por parte de los astronautas antes de manipular los vegetales.
