Una organización criminal dedicada a la explotación sexual de personas transexuales en Valencia fue desarticulada por la Policía Nacional tras una investigación que arrancó a finales del año pasado. En la operación fueron detenidas cinco personas y se liberó a nueve víctimas, todas de nacionalidad sudamericana, que estaban sometidas a coacciones y control estricto en sus movimientos.

Las víctimas eran obligadas a ofrecer servicios sexuales, muchas veces bajo los efectos de sustancias estupefacientes y con multas económicas impuestas para mantener un control férreo sobre ellas. A través de dos registros en domicilios, uno de ellos utilizado como casa de citas, se incautaron drogas como metanfetamina, cocaína, tusi —una variante conocida como cocaína rosa— y marihuana, además de dinero en efectivo, una balanza de precisión y numerosos dispositivos electrónicos y documentación relacionada con la actividad ilícita y el tráfico de drogas.

La investigación se inició tras un control policial donde se identificó a un sospechoso, quien portaba teléfonos móviles y libretas con anotaciones sobre servicios sexuales. A partir de ese momento, la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Valencia presentó las primeras evidencias sobre un sistema jerarquizado donde ciertos integrantes dirigían la organización, mientras otros supervisaban el control presencial, la publicidad en internet y la gestión económica.

Los movimientos financieros revelaron una operativa diseñada para ocultar el origen de las ganancias, utilizando cuentas bancarias a nombre de terceros para distribuir los beneficios. Además, la investigación demostró que la organización vendía drogas a los clientes como parte de su negocio, profundizando la situación de vulnerabilidad y sometimiento de las víctimas.