Un nuevo enfoque nutricional apunta a que no basta con consumir más proteínas para envejecer con salud, sino que importa principalmente la composición de sus aminoácidos, en particular la metionina. Este aminoácido se encuentra en abundancia en carnes, huevos y lácteos, pero un consumo reducido y equilibrado junto con una dieta basada en vegetales y pescado podría favorecer la longevidad.
La investigación, liderada por el equipo de la Universidad del Sur de California y publicada en Cell Metabolism, combinó estudios con ratones y el análisis de datos de salud de más de 200,000 personas. De esta manera, surgió la llamada "dieta de longevidad", que se relaciona con patrones alimentarios observados en las conocidas zonas azules, regiones donde la población centenaria es notablemente alta.
En el experimento, ratones de edad avanzada fueron alimentados con varios tipos de dietas: occidental rica en grasas y azúcares, cetogénica baja en carbohidratos, mediterránea, la tradicional de Okinawa suplementada con metionina, y ciclos de una dieta imitando el ayuno. La dieta de longevidad que obtuvo mejores resultados fue una alimentación baja en proteínas, con predominio de alimentos vegetales y pescado, y una cantidad reducida pero suficiente de metionina.
Los ratones con este patrón mostraron una mayor esperanza de vida, menos acumulación de grasa corporal, menor fragilidad y mantenimiento de masa muscular. Un dato revelador fue que estos animales podían consumir la misma cantidad de calorías que los otros grupos y aun así reducir grasa corporal sin perder músculo, siempre que los niveles de metionina se mantuvieran bajos pero adecuados.
La modulación de la metionina en la dieta provocó cambios metabólicos profundos, sugiriendo que la calidad y tipo de aminoácidos pueden ser más importantes que la cantidad total de proteínas ingeridas. La investigadora principal subraya que estos resultados abren la puerta a nuevas estrategias alimenticias dirigidas a mejorar la salud y longevidad humana.
