El abandono de perros en España continúa siendo un problema grave que no muestra avances significativos, a pesar de las campañas de concienciación y los esfuerzos legislativos. En el último año, más de 169.000 perros ingresaron en refugios y protectoras, cifra que representa casi el 60% de los animales que buscan ayuda en estas instituciones.
La Fundación Affinity reveló que las principales causas de abandono son las camadas no deseadas, la pérdida de interés por la mascota y los cambios de domicilio, seguidos por el fin de la temporada de caza y los problemas de comportamiento. Estos factores indican que la falta de esterilización y la responsabilidad sobre el cuidado de los animales siguen siendo desafíos pendientes para reducir esta problemática.
En este contexto, las protectoras experimentan una presión creciente y enfrentan limitaciones importantes. Cerca del 40% de estas organizaciones no cuenta con personal remunerado, y la mitad funcionan con menos de diez voluntarios, lo que dificulta la atención adecuada a los animales rescatados. A pesar de ello, algunos colectivos se convierten en un apoyo fundamental para revertir esta situación.
La asociación Galgos del Sur, ubicada en Villafranca de Córdoba, es uno de los referentes en la protección de perros abandonados, especialmente galgos y podencos andaluces. Esta entidad rescata principalmente perros de caza desechados al finalizar la temporada, aunque en los últimos años amplió su acción a lo largo de todo el año. Solo en el primer semestre de 2025, Galgos del Sur atendió a más perros que en todo el año anterior.
Además de rescatar animales sin microchip y en condiciones vulnerables, Galgos del Sur colabora con fuerzas de seguridad como el Seprona para intervenir en casos de abandono y maltrato. Estas acciones son vitales para ofrecer una segunda oportunidad a miles de perros que de otro modo quedarían vulnerables en la calle.
En definitiva, el informe de la Fundación Affinity muestra que, aunque el abandono de perros presenta un ligero descenso respecto al año anterior, la lentitud en la mejora mantiene alta la demanda sobre refugios y protectoras. El desafío central sigue siendo fomentar una mayor responsabilidad en la tenencia de mascotas y aumentar los recursos disponibles para las organizaciones que trabajan en primera línea.
