El Manifiesto ENFOQUE, una iniciativa que busca integrar la perspectiva de sexo y género en el sistema sanitario, ha ampliado su red de adhesiones incluyendo al Ministerio de Sanidad, el Foro Español de Pacientes y diversas instituciones y asociaciones relevantes del sector salud. Estos nuevos apoyos consolidan el proyecto como un referente para combatir desigualdades en la atención médica.
Este manifiesto nació con el objetivo de modificar la práctica clínica frente a la evidencia científica que demuestra que en más de 700 patologías las mujeres reciben diagnósticos retrasados respecto a los hombres, afectando la prevención, el tratamiento y el seguimiento. La participación del Ministerio de Sanidad fortalece el respaldo institucional para incorporar la perspectiva de género en políticas públicas y en la toma de decisiones sanitarias a nivel nacional.
Además del Ministerio, se suman entidades como el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona. Estas organizaciones colaboran para visibilizar y conectar iniciativas que ya trabajan en reducir sesgos y mejorar la equidad en salud.
El Foro Español de Pacientes, que también se adhirió durante su décimo Encuentro Nacional, aporta la experiencia directa de quienes sufren las desigualdades en el sistema sanitario. Esta organización ha abordado en ocasiones anteriores la brecha de género en salud, consolidando así la alianza entre pacientes, profesionales y gestores para avanzar hacia un sistema más justo.
El manifiesto invita a personas y entidades interesadas a compartir sus estudios, programas o acciones a través de su plataforma web, buscando sumar esfuerzos que permitan cambios concretos en la prevención, diagnóstico y tratamiento desde un enfoque igualitario.
El impacto del Manifiesto ENFOQUE radica en su capacidad para generar evidencia, promover la formación y propiciar marcos colaborativos que adapten el sistema sanitario a las necesidades reales de la población, especialmente en función del sexo y género. Esto apunta a una transformación estructural que beneficie la calidad asistencial y la salud pública.
