Aplicar hielo sobre lesiones musculares o articulares es una práctica habitual y recomendada desde hace décadas para disminuir inflamación y aliviar el dolor. Sin embargo, una investigación realizada en el Centro Alan Edwards para la Investigación del Dolor pone en duda esta tradición y alerta sobre posibles efectos contrarios al esperado.
El estudio utilizó modelos experimentales para analizar cómo influye la crioterapia en la recuperación. Aunque inicialmente el frío redujo las molestias y generó sensación de alivio, los resultados a largo plazo revelaron que quienes aplicaron hielo siguieron presentando sensibilidad y dolor durante un periodo prolongado, mucho más allá del tiempo de recuperación habitual observado en quienes no usaron frío.
Esto llevó a los investigadores a cuestionar el rol tradicionalmente negativo atribuido a la inflamación tras una lesión. En realidad, la inflamación es un proceso biológico clave para reparar los tejidos dañados: células defensivas se movilizan para limpiar y regenerar la zona afectada. La aplicación de frío podría frenar esta respuesta natural y ralentizar la recuperación.
El estudio también destacó que investigaciones previas se habían enfocado principalmente en el estado de las fibras musculares, sin considerar suficientemente la persistencia del dolor a largo plazo. Estos nuevos hallazgos abren un debate sobre la necesidad de revaluar los protocolos de tratamiento frente a lesiones musculares, considerando el posible impacto negativo del hielo en la sanación integral del cuerpo.
