La I Cumbre Iberoamericana de la Industria de Tecnología Sanitaria, organizada por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), convocó a directivos del sector de España y diversos países latinoamericanos para debatir la situación actual y futura de este mercado. El evento, celebrado en la Casa de América en Madrid, puso en evidencia las diferencias productivas y regulatorias que enfrentan las naciones iberoamericanas.
Durante la mesa dedicada a la situación geopolítica y su impacto en el sector, Anabela Miguens, miembro de la junta directiva de Fenin, destacó la importancia de fortalecer la alianza entre Europa e Iberoamérica, planteando a los asistentes el papel de España como puerta de entrada hacia Europa y África del Norte. Este espacio permitió confirmar que, pese a las tensiones globales y conflictos, las regiones comparten confianza para mantener un mercado diversificado y colaborativo.
En la práctica, la capacidad de producción local en tecnología sanitaria es muy limitada en la mayoría de los países participantes. Gabriela Garnham, directora ejecutiva de ADIMECH en Chile, explicó que apenas un 5% de los dispositivos médicos que se consumen en su país son de fabricación nacional. En Ecuador, este porcentaje baja a un 1%, según Cristina Murgueitio, líder de ASEDIM, situación agravada por la carencia de medios diagnósticos y la crisis de desabastecimiento observada durante la pandemia.
Los participantes identificaron que la volatilidad económica y la ausencia de una regulación clara son obstáculos que frenan la expansión del sector. Eduardo del Solar, de la Asociación de Proveedores de la Industria de la Salud de Chile, subrayó que muchas creencias sobre la regulación en su país son erróneas, ya que existe poca normativa específica en el área.
En Argentina, la competencia global entre Estados Unidos y China influye directamente en la búsqueda de soberanía productiva, apuntó Victoria del Castillo, directora ejecutiva de CADIEM. El mercado argentino está dominado en gran medida por productos farmacéuticos, mientras que los dispositivos representan una fracción menor, aunque con un parque empresarial diverso y en proceso de simplificación regulatoria bajo la gestión gubernamental.
Este encuentro puso de manifiesto que, para reforzar la industria iberoamericana de tecnología sanitaria, es necesario avanzar en mecanismos regulatorios coherentes, superar las barreras de costes y fortalecer la producción local para reducir la dependencia exterior, especialmente en insumos críticos y medios diagnósticos. La colaboración entre España y América Latina aparece como un eje estratégico para promover el desarrollo tecnológico y facilitar el acceso a mercados internacionales.
