La iluminación suplementaria con LED resulta clave para mejorar el rendimiento y la calidad de la sandía cuando la luz natural es insuficiente, especialmente en cultivos hidropónicos verticales. La investigación analizó cuatro combinaciones espectrales aplicadas durante la fase reproductiva, etapa crucial para el desarrollo del fruto y la acumulación de azúcares, uno de los principales indicadores de su calidad.

El estudio comparó luz blanca, rojo-azul, luz blanca con rojo lejano, y rojo-azul con rojo lejano en un invernadero de vidrio utilizando la variedad ‘Royal-Black’. Los resultados demostraron que la luz LED suplementaria mejora la actividad fotosintética y ciertos parámetros comerciales, aunque cada espectro influye de forma diferente en la planta y el fruto.

La combinación rojo-azul destacó por potenciar la fotosíntesis y aumentar el contenido de pigmentos en las hojas, contribuyendo al estado fisiológico de la planta. Por su parte, la luz blanca demostró ser más eficiente para incrementar el peso del fruto y su dulzura, ambos aspectos valorados en la calidad comercial de la sandía.

El cultivo de sandía demanda una alta radiación solar para garantizar el cuajado y crecimiento óptimo del fruto. En períodos de baja luz natural, como en otoño e invierno, la fotosíntesis se reduce, afectando directamente la producción y el sabor del fruto. La investigación se enfoca en superar esta limitación mediante la tecnificación del proceso, adaptándolo a sistemas controlados y verticales donde la distribución de la luz varía respecto al cultivo tradicional en suelo.

Este tipo de cultivo hidropónico vertical ofrece ventajas como una mejor ergonomía y mayor automatización, pero altera la arquitectura de la planta y cómo la luz alcanza sus hojas, condicionando su fisiología y producción. Por eso, elegir el espectro adecuado de iluminación LED es fundamental para compensar la menor disponibilidad de luz solar y optimizar parámetros como la fotosíntesis, el peso del fruto y la concentración de azúcares.

El estudio aporta evidencia concreta para productores interesados en intensificar la producción de sandía en invernaderos durante ciclos de luz limitada, recomendando la adaptación del espectro lumínico en función del objetivo, ya sea potenciar la salud de la planta o mejorar la calidad del fruto.