La gimnasia rítmica, aunque fomenta valores como la constancia y el esfuerzo, implica una fuerte presión sobre la imagen física, según reveló una investigación liderada por una exgimnasta gallega. Este estudio enfatiza la necesidad de cuidar la salud integral de las deportistas desde su iniciación hasta mucho después de su retiro competitivo.
La investigación, desarrollada en el grupo WellMove del campus de Pontevedra, se articula en tres trabajos científicos que examinan distintas etapas de la vida de las gimnastas. Uno de los artículos, publicado en la revista Children, abordó la insatisfacción corporal en niñas que practican gimnasia rítmica de modo recreativo. Para ello, se comparó un grupo de 88 niñas gallegas entre 6 y 11 años que realizaban esta actividad con otro grupo de igual tamaño que no practicaba ningún deporte.
Utilizando una escala de siluetas para que las niñas identificaran cómo se percibían y qué imagen deseaban tener, el estudio detectó distorsiones en la percepción corporal, incluso entre las que estaban por debajo de un peso saludable. La falta de satisfacción con el propio cuerpo fue similar tanto en las gimnastas como en las niñas que no practicaban gimnasia, reflejando la influencia social del canon estético basado en la delgadez desde la infancia.
Otro artículo del estudio es una revisión sistemática de investigaciones previas sobre la imagen corporal y la insatisfacción en gimnastas rítmicas, enfatizando cómo estos factores impactan en la salud y el bienestar de las atletas. Finalmente, el tercer trabajo aborda la salud de las gimnastas durante y después de su carrera deportiva, subrayando la necesidad de un acompañamiento constante.
Quien lideró esta investigación fue una atleta que, tras retirarse por la presión autoimpuesta, volvió a la gimnasia años después como entrenadora y participante, combinando su experiencia práctica con una formación académica que incluye un máster en Cognición y Emoción y un doctorado. Esta trayectoria le permitió identificar los retos físicos y emocionales que enfrentan las gimnastas, proponiendo un enfoque que atienda su salud más allá del rendimiento.
El estudio pone en evidencia que, aunque la gimnasia rítmica es un deporte estético que exige sacrificio, también es fundamental considerar el impacto psicológico que la búsqueda de la perfección puede generar en niñas y jóvenes. El acompañamiento debe ser integral, abarcando desde el inicio de la práctica deportiva hasta la etapa post-competitiva.
