La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) representa una de las principales causas de muerte a nivel mundial, superando combinadamente la mortalidad por diabetes y cáncer de mama. Este dato alarmante fue resaltado por un neumólogo durante un evento sobre salud pública, donde destacó además que la EPOC sigue siendo un “gigante ignorado” debido a su baja visibilidad social y alta tasa de infradiagnóstico.

En España, más de tres millones de personas conviven con esta enfermedad, pero aproximadamente el 72 % de ellas desconocen que la padecen. Esta cifra refleja la dificultad para identificar la EPOC en etapas tempranas, situación que complica el tratamiento oportuno y eficiente. El especialista señaló que el infradiagnóstico se mantiene alto y que la prevalencia ha aumentado, especialmente entre mujeres, en las últimas dos décadas.

El retraso en el diagnóstico se explica en parte por la normalización de los síntomas comúnmente asociados a la enfermedad, como la tos persistente y la disnea, que suelen atribuirse al tabaquismo o al envejecimiento. Esto provoca que los afectados no consulten a tiempo, tardando en recibir un diagnóstico hasta que la enfermedad está avanzada. Además, la limitada disponibilidad y acceso a pruebas de función pulmonar, como la espirometría en Atención Primaria, dificulta aún más la detección precoz.

El estigma social agravado por la vinculación entre la EPOC y el consumo de tabaco también influye en la falta de diagnóstico. Muchos pacientes sienten que su situación es culpa propia, lo que fomenta la autoculpabilidad, el silencio y la incomunicación sobre su enfermedad.

A nivel económico, la carga de la EPOC es considerable, con un coste global estimado en miles de millones de euros anuales. La enfermedad no solo incide en la salud física, sino que también afecta la calidad de vida integral de los pacientes, generando impactos sociales, laborales y emocionales que requieren atención multidisciplinaria.