Ada María Bouzas Bitar, alumna de quinto de primaria con parálisis cerebral y discapacidad motora severa, logró participar activamente en la excursión de fin de curso a las Islas Cíes junto a sus compañeros del CEIP Xulio Camba. Este hito no solo implicó esfuerzos logísticos, sino un compromiso palpable con la inclusión real, superando las barreras naturales del terreno gracias al uso de una silla todoterreno especializada llamada Joelette.

La Joelette, una estructura diseñada para facilitar el senderismo a personas con movilidad reducida en entornos de difícil acceso, permitió a Ada subir al faro de la isla. Este avance fue posible porque dos jóvenes con trastorno del espectro autista (TEA), Daniel Otero y Diego Oubiña, formados para manejar esta silla, acompañaron y guiaron a Ada durante toda la ruta. Su implicación convirtió la experiencia en un acto colectivo auténtico, donde Ada no quedó excluida ni tuvo actividades separadas, sino que compartió el mismo itinerario que el resto de sus compañeros.

La iniciativa surge del proyecto «Islas accesibles para todos», promovido por BATA Servicios Integrales a la Comunidad y coordinado por Nacho Rey, que busca derribar las limitaciones físicas que suelen impedir la inclusión en espacios naturales. La colaboración entre este proyecto y el colegio se estableció meses atrás, cuando se impartió una charla sobre la integración laboral de jóvenes con TEA, abriendo la puerta a nuevas formas de vinculación entre ambos colectivos.

En este contexto, la idea inicial de emplear la silla en una carrera solidaria se amplió a la excursión de fin de curso. La solicitud formal y el trabajo coordinado entre el centro educativo y BATA hicieron posible que Ada viviera una experiencia plena y compartida con sus compañeros. Víctor Pache, orientador del colegio, reconoce el esfuerzo tanto de Nacho Rey como de Daniel y Diego en hacer realidad este día, destacando la importancia de combinar recursos tecnológicos, formación y voluntad social para alcanzar una inclusión efectiva.

El caso de Ada ilustra cómo la incorporación de soluciones adaptativas y el protagonismo de personas con TEA en su manejo generan un modelo replicable de inclusión en el entorno escolar y comunitario, transformando la manera en que se aproximan las actividades al aire libre para quienes enfrentan dificultades motoras o sensoriales. Más allá de la excursión, representa un paso hacia la accesibilidad universal y la igualdad de oportunidades en entornos naturales que suelen ser excluyentes.