La inteligencia artificial (IA) ya no es una cuestión de futuro en la atención primaria, sino una realidad tangible que modifica el día a día de los profesionales sanitarios. Durante el 32º Congreso Nacional de Médicos Generales y de Familia (SEMG) se analizó cómo estas herramientas digitales están integrándose en las consultas para optimizar el tiempo y facilitar la labor clínica.

Uno de los principales retos que se debatieron fue la relación entre la incorporación de la IA y la humanización del cuidado. Expertos defendieron que la tecnología no solo es compatible con una atención más humana, sino que puede potenciarla al liberar a los médicos de gran parte de la carga administrativa, que hoy consume cerca del 40 % de su jornada laboral. De esta forma, la IA permite que los profesionales dediquen más tiempo a la atención directa del paciente.

Entre las soluciones presentadas destaca MarIA, una herramienta modular enfocada a gestionar citas, atención telefónica, adherencia terapéutica y seguimiento de pacientes. También se mencionó SofIA, un asistente que ayuda a los médicos en consulta generando documentación clínica automática, aportando recomendaciones basadas en guías y facilitando la codificación diagnóstica. Estas tecnologías ya están operativas y validadas, con un ahorro estimado de hasta dos horas diarias por facultativo en tareas burocráticas.

Desde la perspectiva institucional, el representante de la Consejería de Salud del Principado de Asturias confirmó que la IA está plenamente integrada en el sistema sanitario. Según datos compartidos, dos tercios de las organizaciones sanitarias usan activamente herramientas de IA, y una mayoría significativa de profesionales considera que este avance contribuirá a reducir los ingresos hospitalarios en el futuro.

Las aplicaciones más consolidadas se encuentran en áreas como el diagnóstico por imagen y la radiología, además de la automatización de procesos clínicos, que empiezan a mostrar resultados positivos en eficiencia y calidad asistencial.