La patología dual, que combina trastornos de salud mental con adicciones, afecta de manera particular a las mujeres, quienes enfrentan un mayor grado de vulnerabilidad debido a múltiples factores sociales y sanitarios. Esta realidad fue el eje central de una jornada organizada por San Juan de Dios en Madrid, que analizó cómo las mujeres sufren un doble estigma que dificulta su acceso a servicios especializados y adecuados.

En España, una proporción significativa de la población padece algún trastorno mental, mientras que una parte menor presenta dependencia al alcohol u otras sustancias psicoactivas. Cuando estas dos problemáticas coinciden, surge la llamada patología dual. Su impacto en las mujeres es especialmente crítico porque, además de la enfermedad, enfrentan discriminación social, invisibilidad y violencia que aumentan su sobrecarga emocional y obstaculizan su recuperación.

El director general de San Juan de Dios España, Josep Pifarré, inauguró la jornada destacando la breve evolución positiva en la atención a estas pacientes, destacando la relevancia de integrar la perspectiva de género en los esquemas de tratamiento. Pifarré señaló que, aunque la situación mejore, aún queda un camino importante para lograr una atención integral que considere las particularidades femeninas en estas patologías.

El enfoque de género resulta fundamental, como explicó la subdirectora general de Adicciones del Instituto de Adicciones de Madrid Salud, Beatriz Mesías. Ella remarcó que las mujeres sufren un «doble estigma»: por ser mujeres y por tener una adicción, un fenómeno que no se replica de igual manera en los hombres. Esta doble discriminación afecta la búsqueda y el acceso a servicios de salud, además de exacerbar las dificultades para mantener adherencia a los tratamientos.

El representante de la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD), Pablo Vega, aportó que las causas que llevan a consumir sustancias difieren entre hombres y mujeres, lo que implica que los modelos terapéuticos deben adaptarse para responder a estas particularidades. El cambio de paradigma pasa por profundizar en la comprensión de los factores específicos que desencadenan estos trastornos en mujeres, reconociendo las diferencias en sus experiencias.

Los expertos coincidieron en la necesidad de fortalecer la coordinación entre los recursos sanitarios para ofrecer una asistencia completa y efectiva. Solo a través de un abordaje que combine la atención clínica con la inclusión de una perspectiva de género será posible reducir las barreras que enfrentan las mujeres con patología dual y mejorar sus posibilidades de recuperación.