La selección nacional de fútbol de la República Democrática del Congo interrumpió su concentración en su país debido a un brote grave de ébola, que las autoridades sanitarias catalogaron como emergencia de salud pública internacional. Esta decisión busca evitar riesgos para los jugadores antes de la participación en la Copa del Mundo.
Según el portavoz del equipo, la recomendación oficial del Ministerio de Sanidad fue no realizar el entrenamiento en Kinshasa, capital congoleña, para proteger a los futbolistas. Sin embargo, los compromisos amistosos programados se mantendrán: enfrentarán a Dinamarca en Bélgica y a Chile en España, semanas antes del inicio del torneo.
La mayor parte de los futbolistas de RD Congo militan en clubes europeos, principalmente en Francia, lo que reduce la probabilidad de contagio dentro del equipo. Por su parte, el director técnico francés Sébastien Desabre también permanece en Europa durante esta situación sanitaria. Este será el primer Mundial en el que participen desde 1974, cuando aún competían bajo el nombre de Zaire.
El brote actual, declarado apenas días antes, ha afectado regiones del este de RD Congo y países vecinos, dejando más de un centenar de fallecidos y varios cientos de casos sospechosos. La Organización Mundial de la Salud identificó la cepa Bundibugyo del virus, conocida por una tasa de mortalidad que varía entre el 30 % y el 50 %.
Estados Unidos impuso restricciones de ingreso a viajeros procedentes de RD Congo, Uganda y Sudán del Sur, las zonas afectadas por el brote, pero hasta ahora el equipo congoleño no ha enfrentado impedimentos para viajar ni competir en el Mundial.
El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales infectados y provoca síntomas graves como fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias internas, lo que llevó a las autoridades a extremar las precauciones en el entorno del equipo nacional.
