Investigadores de la Universidad de Brown analizaron la relación entre la vacunación contra el herpes zóster y el riesgo de desarrollar demencia en adultos mayores alojados en residencias. El estudio piloto revela que aquellos que recibieron al menos una dosis de la vacuna recombinante mostraron un menor riesgo de presentar demencia durante los cuatro años posteriores en comparación con quienes no fueron vacunados.

Los datos provienen de la revisión de registros médicos y de Medicare de más de 500,000 pacientes de 66 años o más que ingresaron por primera vez en residencias. Se comparó el comportamiento de quienes recibieron la vacuna dentro del año posterior al ingreso contra quienes no la recibieron. Los resultados destacan una reducción relativa del riesgo de demencia de aproximadamente un 24%, así como una disminución absoluta en seis puntos porcentuales tras cuatro años en el grupo vacunado.

El herpes zóster, una infección causada por la reactivación del virus varicela-zóster, afecta con frecuencia a adultos mayores y puede contribuir a complicaciones neurológicas. La demencia, un conjunto de síntomas que afectan la memoria, el pensamiento y la conducta, representa un serio problema de salud pública para esta población. La vacunación, por tanto, se perfila no solo como un método preventivo contra el herpes, sino también como posible estrategia para disminuir el riesgo neurodegenerativo.

Si bien el estudio aporta evidencia prometedora, los autores llaman la atención sobre la baja tasa de vacunación observada entre adultos mayores institucionalizados, un grupo particularmente vulnerable tanto al herpes zóster como a la demencia. El hallazgo sugiere la necesidad de fomentar más investigaciones que confirmen estos resultados y promuevan a su vez campañas de vacunación en residencias.

Este enfoque preventivo parte de la hipótesis de que la infección por herpes zóster puede desencadenar inflamación crónica en el sistema nervioso central, facilitando la aparición de síntomas neurodegenerativos. Por ello, interrumpir la reactivación viral mediante la vacunación podría reducir este riesgo asociado. En conclusión, la vacunación contra el herpes zóster suma un posible beneficio más allá de la protección directa contra la enfermedad, apuntando a una mejora en la salud cognitiva del adulto mayor.