Con la llegada oficial del verano en el hemisferio norte, las altas temperaturas representan un desafío importante para la salud pública debido a sus riesgos directos sobre la población, especialmente en colectivos vulnerables. Para enfrentar esta situación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una guía enfocada en la prevención y comunicación de los peligros del calor extremo.

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), a través de su Escuela Nacional de Sanidad, participó activamente en la elaboración de este recurso que busca orientar a profesionales y ciudadanía, proporcionando herramientas basadas en evidencia científica para transmitir mensajes claros y efectivos sobre los riesgos asociados al calor. Este trabajo se complementa con una Guía Práctica de Comunicación, Salud y Calor, desarrollada por el ISCIII con el aporte de sus unidades especializadas en cambio climático, salud y comunicación.

Este documento se inserta dentro del marco de acción del Observatorio de Salud y Cambio Climático, un proyecto conjunto de varios ministerios españoles que promueve la coordinación institucional para enfrentar los efectos del cambio climático sobre la salud. La guía facilita especialmente estrategias para una comunicación empática y adecuada, destinada a aumentar la conciencia pública frente al incremento de las olas de calor.

Los grupos que sufren un mayor impacto son las personas mayores de 65 años, quienes padecen enfermedades crónicas y aquellas en situación económica o social vulnerable, ya que presentan mayor riesgo de sufrir complicaciones como deshidratación, golpes de calor y fallecimientos relacionados.

Además de alertar sobre estos peligros, la guía del ISCIII pone énfasis en fomentar conductas de autoprotección, dando recomendaciones claras para evitar el impacto negativo del calor en la salud. Se espera que el acceso a esta información permita no solo a los individuos sino también a los profesionales de la salud y comunicadores, mejorar la respuesta ante episodios de temperaturas extremas.