Un avance en el estudio de las células del corazón permitirá comprender con mayor precisión cómo actúan las proteínas en cada cardiomiocito, las células encargadas de la contracción cardíaca. Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), junto con colaboradores del Instituto Karolinska, creó una tecnología inédita en España para caracterizar el proteoma individual de estas células, lo que abre nuevas vías para el desarrollo de terapias regenerativas.

El método combina técnicas avanzadas de aislamiento celular, espectrometría de masas de última generación y algoritmos bioinformáticos y estadísticos para analizar el conjunto de proteínas que expresan los cardiomiocitos aislados. Esta innovación supera una barrera tecnológica que limitaba hasta ahora la comprensión detallada del funcionamiento celular en tejidos sanos y enfermos. Gracias a esta técnica, se confirmó que el factor de transcripción Myc, que ha demostrado favorecer la recuperación cardíaca tras infartos, modifica la expresión proteica en cada célula de forma individual, generando subpoblaciones con potencial para regenerar tejido dañado.

Este descubrimiento resulta crucial porque el corazón adulto de mamíferos no posee capacidad regenerativa suficiente para reparar células lesionadas por enfermedades cardiovasculares. La capacidad de Myc para estimular funciones regenerativas en cardiomiocitos plantea nuevas posibilidades terapéuticas. A su vez, este estudio evidencia que no todas las células de un mismo tipo son idénticas, sino que existen subgrupos especializados con roles específicos en la fisiología y patología del órgano.

La heterogeneidad celular es un campo en expansión que ha renovado el enfoque biomédico en áreas como el cáncer, trastornos neurodegenerativos y enfermedades cardiovasculares. Aunque ya se sabía de estas diferencias, acceder a la información proteica a nivel celular individual representaba un desafío. La tecnología desarrollada por el CNIC y el Karolinska ofrece una solución precisa y sistemática para evaluar cómo se comportan proteínas clave en cada cardiomiocito, lo que permitirá diseñar tratamientos más específicos y efectivos.

Los líderes del estudio subrayan que esta metodología aportó datos inéditos sobre cómo Myc interviene en la regeneración cardíaca, no solo describiendo las proteínas afectadas, sino mostrando cómo se crean subpoblaciones celulares con perfiles distintos. Esto abre caminos para intervenciones dirigidas a promover la reparación de tejidos y mejorar la función cardíaca tras lesiones o enfermedades.