Un avance tecnológico significativo permite construir un gemelo digital del cerebro de un niño de 2 años con Trastorno del Espectro Autista (TEA), replicando con gran precisión tanto su anatomía como su actividad cerebral. Esta herramienta, llamada FEDE, permitió identificar señales biológicas específicas vinculadas al autismo, entre ellas un aumento considerable del ruido cerebral de fondo y un desequilibrio en la relación entre excitación e inhibición neuronal.
La plataforma de FEDE combina datos de resonancia magnética, tractografía, mapeo de mielinización y modelos biofísicos para recrear simultáneamente la estructura y la dinámica cerebral del paciente. Gracias a esta integración, se logró simular con alta fidelidad la señal electroencefalográfica (EEG) del niño, reflejando con exactitud los patrones reales observados durante el estudio.
Entre los hallazgos más sobresalientes, el gemelo digital mostró que el ruido de fondo en el cerebro del paciente era cien veces mayor que en cerebros sin TEA, mientras que la relación entre la excitación e inhibición neuronal triplicaba el valor normal. Estos marcadores respaldan teorías neurobiológicas actuales que explican las manifestaciones del autismo y sus posibles causas fisiopatológicas.
Este desarrollo supera los modelos tradicionales que suelen analizar por separado la anatomía cerebral y la actividad eléctrica. FEDE integra la arquitectura cerebral, la velocidad de conducción neuronal, las propiedades específicas de los tejidos, incluida la mielinización individual, y la heterogeneidad del cráneo y encéfalo para mejorar la precisión de las simulaciones, especialmente en los tiempos de propagación neuronal.
Los expertos señalan que esta tecnología permite avanzar hacia tratamientos más precisos y personalizados para pacientes con TEA, ya que ofrece una ventana detallada y dinámica acerca del funcionamiento cerebral individual. Aún se requieren estudios con mayor cantidad de sujetos para validar la aplicabilidad general del método, pero las perspectivas para la investigación y terapias en autismo son prometedoras.
