La otitis en gatos se presenta como una inflamación del oído que, aunque común, resulta difícil de detectar porque estos animales suelen ocultar el dolor y las molestias. La enfermedad puede afectar una o ambas orejas y se manifiesta con alteraciones sutiles en el comportamiento, que a menudo se confunden con hábitos normales del felino. Por ello, conocer sus síntomas es fundamental para actuar a tiempo y mejorar la salud del animal.

Esta inflamación compromete el epitelio que recubre el conducto auditivo y el pabellón auricular, una zona muy delicada que, al irritarse o infectarse, provoca picor, dolor y secreciones. La otitis se desarrolla con mayor frecuencia en gatos con defensas bajas, en contacto con otros animales, que habitan en exteriores o que padecen enfermedades subyacentes. Además, factores como el exceso de humedad, suciedad o traumatismos pueden favorecer su aparición.

Existen tres tipos principales de otitis según la profundidad y localización del problema:

  • Otitis externa: afecta el conducto auditivo externo, desde el pabellón auricular hasta el tímpano, y es la forma más común y tratable. Provoca picor, enrojecimiento y secreciones, y si no se trata, puede dar lugar a infecciones más graves.
  • Otitis media: se desarrolla cuando la otitis externa empeora o cuando una infección asciende desde la nasofaringe al oído medio, causando inflamación o rotura del tímpano, dolor intenso y molestias al mover la cabeza o abrir la boca.
  • Otitis interna: afecta el oído interno, generalmente tras traumatismos o infecciones mal tratadas en etapas previas, y puede comprometer el equilibrio y la audición.

El diagnóstico temprano es vital para evitar que la otitis se vuelva crónica o provoque secuelas graves. El veterinario debe evaluar el estado del oído mediante exploraciones físicas y, en casos complejos, con pruebas complementarias. El tratamiento varía según el tipo de otitis, desde limpiezas y medicamentos tópicos en la otitis externa hasta antibióticos o incluso intervenciones más avanzadas para las formas internas.

Para prevenir la otitis, es fundamental mantener la higiene auricular del gato, evitar la exposición a condiciones húmedas o sucias y controlar otras enfermedades que puedan debilitar su sistema inmunitario. La vigilancia atenta de cualquier cambio en el comportamiento o en la conducta de acicalamiento facilita la detección precoz de esta afección.