Ourense destaca por su abundancia en aguas termales mineromedicinales, un recurso natural que supera en caudal al de muchas ciudades europeas especializadas, y que ahora busca ser reconocido oficialmente como una terapia sanitaria. Esta iniciativa impulsa el uso de sus aguas no solo como un atractivo turístico, sino como un tratamiento complementario en la salud pública.
La provincia aprobó de manera unánime una propuesta destinada a defender el termalismo terapéutico como un recurso estratégico para la salud, dando un paso fundamental para su incorporación dentro de las prestaciones médicas. Para lograrlo, se revisó y modificó la legislación vigente, eliminando la denominación "balneario" del marco normativo, con el fin de desvincular estos establecimientos de conceptos asociados exclusivamente al ocio y confort.
Ourense cuenta con un respaldo científico que sostiene esta apuesta: la Universidad de Santiago de Compostela alberga la cátedra de Hidrología Médica, que desde hace más de una década investiga las propiedades beneficiosas de sus aguas mineromedicinales. Estudios recientes evidencian sus efectos paliativos y curativos, especialmente en dolencias crónicas, alineándose con la práctica de países como Portugal, Italia y Francia, donde la balneoterapia está plenamente integrada como herramienta complementaria en tratamientos sanitarios.
Al fortalecerse esta propuesta también en el Senado, se abre la puerta para que la Xunta de Galicia inicie los estudios necesarios para que el termalismo se incluya progresivamente en la cartera de servicios de Salud. Aunque el camino legislativo y científico aún es largo, el consenso logrado apunta a un reconocimiento formal que permita aprovechar plenamente un recurso único en España.
El termalismo ourensano, denominado el "ouro termal", representa así una oportunidad para diversificar y enriquecer la oferta sanitaria, combinando tradición y ciencia en la atención a pacientes y en la promoción del bienestar.
