Manuel Pellegrini afrontará su séptima temporada al frente del Betis con la misma filosofía de cambio y adaptación que ha caracterizado toda su etapa en el club. Desde que tomó el mando tras un curso complicado, el entrenador chileno ha apostado por mantener al equipo en la parte alta de la tabla y consolidarlo como un habitual en competiciones europeas, basando su gestión en un constante relevo en la plantilla.
La estrategia de Pellegrini no contempla estancamientos. A lo largo de estos años, el Betis ha sufrido renovaciones profundas en cada verano, con salidas y llegadas que responden a la necesidad de refrescar el grupo y buscar nuevas alternativas para continuar mejorando. La idea de que «hay que renovar los planteles año a año» ha guiado las decisiones deportivas, incluso cuando esto implicó despedidas de jugadores importantes o figuras emblemáticas del club.
Esta pauta se ha repetido con regularidad: en la temporada que terminó, más de una decena de futbolistas que participaron activamente en la campaña anterior ya no formaban parte del equipo. Entre ellos se contaron nombres de peso y jóvenes promesas que dejaron espacio para nuevas incorporaciones o el crecimiento de la cantera. Asimismo, el club ha sabido equilibrar contratos a largo plazo con un trabajo constante para definir el rol de cada miembro de la plantilla, aceptando las salidas cuando es necesario para no estancar el proyecto.
En las últimas temporadas, el Betis ha visto como salían jugadores clave en ventas o cesiones y se han abierto ciclos renovadores marcados por el término de etapas de figuras emblemáticas. Este modelo evita la dependencia excesiva en determinados nombres y distribuye la responsabilidad del éxito entre todo el equipo, una línea que Pellegrini ha defendido al considerar que es el conjunto completo el que impulsa las campañas.
En definitiva, el entrenador chileno trabaja con foco en la flexibilidad y en exprimir el potencial de cada plantilla, impulsando una revolución habitual durante los veranos del Betis que busca mantener la competitividad y preparar al club para los desafíos presentes y futuros.
