El envejecimiento supone un desafío adicional para las personas mayores del colectivo LGTBI+, quienes suelen enfrentar nuevamente el ocultamiento de su identidad debido al miedo al rechazo en entornos de dependencia o centros residenciales. Este fenómeno, conocido como “retorno al armario”, limita su bienestar emocional y aumenta su aislamiento social.
Organizaciones como la Plataforma de Mayores y Pensionistas, la Fundación 26 de Diciembre y HelpAge International España han solicitado políticas públicas que integren de manera explícita la diversidad sexual y de género en los servicios de salud, cuidados y atención a la dependencia. Destacan la necesidad de incluir la experiencia de esta generación, que contribuyó significativamente a la conquista de derechos, pero que ahora sufre invisibilidad y discriminación.
Las personas mayores LGTBI+ crecieron en contextos donde su identidad fue patologizada o condenada, un legado que todavía afecta su interacción con las instituciones y la sociedad. Este grupo es particularmente vulnerable al edadismo, que asocia erróneamente la diversidad sexual solo con juventud, marginándolos del debate público y de políticas dirigidas a sus necesidades específicas.
Según el informe Estado Socioeconómico del Colectivo LGTBI+ 2024 de la Federación Estatal LGTBI+ (FELGTBI+), el ocultamiento de la orientación sexual o identidad de género alcanza el 57,1 % en personas mayores de 65 años, una cifra que evidencia el alto grado de invisibilidad de este segmento. Esta situación agrava los riesgos de soledad, exclusión y dificultades económicas, especialmente porque la tasa de desempleo en mayores de 60 años de este colectivo supera el 40 %.
Las organizaciones exigen que las políticas de igualdad y diversidad incorporen perspectivas intergeneracionales para garantizar que las personas mayores LGTBI+ puedan envejecer con dignidad, sin tener que renunciar a su identidad ni vivir ocultas por miedo a la discriminación.
