La prediabetes es una condición que puede pasar desapercibida durante años ya que no suele presentar síntomas claros. Sin embargo, sus efectos metabólicos ya aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares y daños vasculares. La clave está en reconocer ciertos indicios y factores de riesgo para actuar a tiempo.

Esta etapa previa a la diabetes tipo 2 se caracteriza por niveles elevados de glucosa en sangre, aunque aún no llegan a ser suficientes para un diagnóstico formal de diabetes. La mayoría de las personas desconocen que la padecen, pues solo se detecta mediante análisis sanguíneos rutinarios.

Existen varios signos y condiciones que deben alertar sobre la posibilidad de prediabetes:

  • Aumento de la grasa abdominal, que incrementa la resistencia a la insulina, uno de los mecanismos determinantes del desarrollo de la prediabetes.
  • Sedentarismo, que contribuye a alteraciones metabólicas y aumento de peso.
  • Hipertensión arterial, como factor asociado al riesgo cardiovascular y metabólico.
  • Alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Antecedentes familiares de diabetes, que elevan la probabilidad de padecer la enfermedad.
  • Historial de diabetes gestacional en mujeres, que incrementa la vigilancia necesaria tras el embarazo.
  • Edad avanzada, especialmente a partir de los 45 años, cuando el metabolismo se vuelve más vulnerable.

Las mujeres entre los 40 y 45 años constituyen un grupo especialmente susceptible debido a cambios hormonales propios de la perimenopausia y menopausia. La reducción de estrógenos favorece la pérdida de masa muscular y el aumento de grasa abdominal, lo que disminuye el gasto energético y facilita el desarrollo de alteraciones metabólicas.

Ante esto, se recomienda incorporar ejercicios de fuerza de forma regular para mantener y aumentar la masa muscular, una estrategia fundamental para proteger el metabolismo y reducir el riesgo de diabetes.

Por último, los especialistas insisten en la importancia de realizar chequeos médicos regulares, especialmente si se cumplen varios de los factores mencionados. Detectar la prediabetes a tiempo permite implementar cambios en el estilo de vida que pueden evitar la progresión a diabetes tipo 2 y sus complicaciones.