Una mujer de 52 años con neuralgia del trigémino secundaria a esclerosis múltiple experimentó un alivio total del dolor tras recibir un tratamiento pionero basado en ultrasonidos de alta intensidad (Hifu) en el Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti). Este centro catalán es uno de los primeros en España en utilizar esta tecnología no invasiva, habitual para el temblor esencial y el párkinson, para combatir un dolor neuropático grave.

El dolor neuropático se origina por daños o disfunciones en el sistema nervioso y suele manifestarse como molestias intensas, similares a descargas eléctricas. En el caso de esta paciente, el sufrimiento fue tan severo que se conoce como la "enfermedad del suicidio", dado el nivel extremo de dolor que produce. A pesar de haber probado múltiples tratamientos, incluyendo radiocirugías, radiofrecuencias, lidocaína y cannabis medicinal, no logró un alivio efectivo durante años.

El procedimiento con Hifu se realizó tras un exhaustivo análisis clínico y obtuvo la autorización del Ministerio de Sanidad. Aunque los médicos no podían asegurar el resultado, confiaban en que al menos reduciría el dolor parcialmente. Sin embargo, el impacto superó las expectativas: al momento de la evaluación posterior, la paciente reportó una eliminación completa del dolor, lo que representó un cambio radical en su calidad de vida.

Este avance se suma al hecho de que Can Ruti ha tratado ya a más de cuatrocientos pacientes con temblor esencial usando esta tecnología desde 2022, pero esta fue la primera vez que aplicaron Hifu para el dolor neuropático. La experiencia exitosa abre una puerta para considerar este método en otros casos complejos donde las opciones convencionales no alcanzan resultados satisfactorios.

La paciente destaca el cambio significativo en sus actividades diarias tras el tratamiento. Antes, su dolor le impedía masticar fuerte, sonreír o incluso soportar el contacto en el rostro, limitaciones que ahora han desaparecido por completo. Esta terapia representa una esperanza concreta para quienes padecen dolores neuropáticos severos y persistentes, generalmente difíciles de manejar con medicamentos o intervenciones invasivas.