València se ha convertido en un referente regional por su amplia red de refugios climáticos, con 39 espacios distribuidos en distintos barrios que permiten a los vecinos sobrellevar el aumento de las temperaturas extremas vinculadas al calentamiento global. Estos espacios, que incluyen bibliotecas, museos y centros culturales, funcionan como puntos accesibles y gratuitos para proteger a la población del calor intenso.
Entre los refugios en València destacan las 13 bibliotecas repartidas en zonas como Russafa, Malilla y Benimaclet, así como museos municipales como el Museu de les Ciències y el Museu d’Història. Además, cuentan con centros culturales ubicados en espacios como el chalet de Aben Al Abbar y la Nave 3 de Ribes, que complementan la oferta de lugares frescos para el resguardo ciudadano. La nueva red supera en número a la que había en 2025, que apenas sumaba 18 refugios, garantizando así cobertura en cada distrito.
Esta iniciativa responde a la problemática del efecto «isla de calor» propio de las zonas urbanas, donde el asfalto, los edificios y el tráfico elevan las temperaturas y aumentan los riesgos para la salud pública. Greenpeace ha señalado la falta generalizada en España de espacios que cumplan con los requisitos para ser refugios climáticos, principalmente su gratuidad y disponibilidad en horarios amplios. En este sentido, la Comunitat Valenciana figura como una excepción positiva, al contar con espacios públicos gratuitos y accesibles durante toda la temporada de calor.
Fuera de València, otros municipios valencianos también han implementado refugios climáticos, alcanzando un total regional de 46 puntos oficiales. Este despliegue busca proteger a los ciudadanos frente a episodios de calor extremo y minimizar los impactos derivados del cambio climático. Por eso, la red contempla no solo edificios culturales y sociales, sino también centros municipales para personas mayores y oficinas de energía, amplificando las opciones de acceso para diferentes sectores de la población.
El reconocimiento oficial de estos lugares facilita su difusión y uso, además de garantizar su mantenimiento durante los meses de mayor calor. La estrategia municipal tiene como objetivo mitigar los efectos del calentamiento global en la salud pública, ya que episodios prolongados de altas temperaturas elevan la mortalidad y generan complicaciones en grupos vulnerables.
Así, València y sus municipios vecinos avanzan en la creación de entornos más resilientes mediante la designación de refugios climáticos que ofrecen alivio y seguridad, contribuyendo a la adaptación local a las condiciones climáticas adversas.
