Asturias cuenta con un banco de semillas que resguarda alrededor de veinte especies autóctonas, fundamentales para preservar el patrimonio agrícola regional y facilitar la investigación agrícola. Este repositorio, gestionado por el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) y ubicado en Villaviciosa, surgió hace más de tres décadas con la finalidad de conservar y diversificar variedades tradicionales.
El proyecto comenzó en 1991 con una modesta colección de judías autóctonas recopiladas en la década de 1980, centrándose principalmente en variedades de faba granja asturiana. Con el tiempo, fue incorporando otros cultivos como trigos, legumbres y hortalizas. A partir de estas semillas, se han desarrollado nuevas variedades mejoradas que actualmente se comercializan y se utilizan para investigación genética, beneficiando directamente a la agricultura local y extendiéndose a proyectos europeos.
La faba se mantiene como el cultivo emblemático por su arraigo histórico y relevancia socioeconómica en Asturias, aunque cultivos como la escanda o espelta también ocupan un lugar destacado. El desarrollo de líneas mejoradas de escanda refleja uno de los objetivos principales del banco: conservar el patrimonio vegetal y devolverlo a los agricultores con características adaptadas a las necesidades actuales.
La colección ha sido clave para enfrentar desafíos recientes, como la pérdida de viabilidad en semillas de faba durante la campaña de 2024, y colabora prestando recursos genéticos para diversos centros de investigación. Además, la infraestructura participa en iniciativas europeas que buscan proteger y fomentar la diversidad genética agrícola, aspecto vital frente a las amenazas climáticas y sanitarias.
Tras 35 años de funcionamiento, el banco se enfrenta al reto de modernizar sus instalaciones y procesos. La ampliación del volumen de variedades y el incremento de proyectos genéticos exigen adaptaciones tecnológicas. Para ello, cuenta con financiamiento europeo y nacional que fortalece la conservación y caracterización genética de su acervo, apuntando a consolidar esta infraestructura como un pilar para la agricultura sostenible en Asturias.
