La caída masiva del sistema informático Hipocrate afectó profundamente el funcionamiento de los hospitales en Rumanía, que utilizaron tecnologías digitales para tareas clave como la gestión de pacientes, exámenes médicos y control de medicamentos. La plataforma quedó inutilizable tras un ciberataque que cifró y bloqueó los datos, provocando una paralización de los procesos electrónicos.

La variante de ransomware identificada, BackMyData, solicitó un rescate de aproximadamente 175.000 euros para liberar la información secuestrada, pero las autoridades optaron por no pagar y ordenaron la desconexión de la red en más de 100 hospitales para contener la amenaza. Esta medida de aislamiento, aunque disruptiva, fue vital para evitar una propagación mayor del ataque.

El impacto directo del ransomware se limitó a 26 hospitales, pero el alcance operativo alcanzó a más de un centenar de centros médicos, que perdieron acceso a sus sistemas digitales durante varios días. Frente a esta emergencia, los profesionales de la salud retomaron técnicas tradicionales: usaron lápiz y papel para registrar pacientes, solicitar y recibir resultados de laboratorio, y administrar medicamentos, demostrando la importancia de los métodos analógicos en una era digital.

La reconstrucción del sistema se apoyó en copias de seguridad, lo que permitió restablecer la mayoría de funciones hospitalarias en un plazo aproximado de cinco días. A pesar de la interrupción, no se reportaron víctimas ni daños graves, aunque la acumulación de trabajo pendiente y la necesidad de reingresar los datos manuales ralentizaron la atención durante semanas.

Las autoridades rumanas no han señalado públicamente a responsables específicos del ataque, y aunque posteriormente se realizó una operación para investigar el incidente, el enfoque principal fue la respuesta técnica al ciberataque y la recuperación del sistema sanitario.