Investigadores de la Universidad de Columbia avanzaron en la edición genética de embriones humanos mediante una técnica llamada edición de bases, que corrige nucleótidos específicos sin necesidad de cortar el ADN, a diferencia del método CRISPR tradicional. Este método disminuye significativamente los errores y daños colaterales causados por las reparaciones celulares impredecibles tras los cortes del ADN.
El procedimiento permite cambiar una sola letra genética dentro de las miles de millones que componen el genoma humano, lo que representa un paso crucial para abordar enfermedades hereditarias causadas por mutaciones puntuales. Mientras que CRISPR funciona removiendo y uniendo fragmentos de ADN, esta nueva técnica reescribe directamente las bases químicas, evitando así las complicaciones de los daños no deseados que generan las tijeras moleculares.
El genetista Dieter Egli, líder del estudio, señaló que aunque sus resultados avanzan la precisión en edición genética, el método aún no está listo para aplicarse en entornos clínicos y requiere evaluación rigurosa en revisiones por pares. El equipo advirtió que no han sido analizados aún los posibles impactos a largo plazo ni los efectos fuera del objetivo específico.
Durante años, la comunidad científica reconoció las limitaciones de CRISPR, inventado en 2012, donde las moléculas guía a veces erraban su blanco y provocaban alteraciones no planificadas en el genoma. La edición de bases aparece como una alternativa que actúa como un corrector ortográfico: en lugar de romper la doble hélice, modula químicamente una base para cambiarla por otra, sin causar cortes peligrosos.
El avance representa una mejora en la precisión y la seguridad de las intervenciones genéticas, en especial en embriones humanos en fases tempranas, abriendo posibilidades para corregir mutaciones sin causar daños adicionales en el ADN. Sin embargo, la comunidad científica insiste en la necesidad de cautela debido a los desafíos éticos y científicos que aún debe enfrentar esta tecnología.
