Investigadores del Instituto de Parasitología y Biomedicina ‘López-Neyra’ del CSIC en Granada colaboraron en el desarrollo de unas tijeras moleculares que permiten detectar y frenar el avance de los siete coronavirus humanos conocidos, incluido el SARS-CoV-2. Esta tecnología, en fase experimental, podría utilizarse tanto en diagnósticos portátiles como en futuras terapias antivirales.
El equipo identificó una región común en el genoma de todos los coronavirus humanos detectados hasta ahora, lo que sirve como diana para esta herramienta molecular. A través de pequeñas moléculas guía, similares a un GPS, localizan segmentos específicos del ARN viral y dirigen una enzima que corta esa secuencia, impidiendo que el virus se replique dentro de las células infectadas.
Diferenciándose de los test rápidos convencionales, que detectan proteínas virales, este método se basa en la identificación directa del material genético del virus, mejorando así la sensibilidad y rapidez en la detección. Además, la adaptabilidad del sistema permite que, ante la posible aparición de nuevos coronavirus, las tijeras moleculares se puedan modificar para identificar y bloquear rápidamente estos virus emergentes.
El funcionamiento de esta tecnología se basa en el sistema CRISPR-Cas13d, una herramienta que puede programarse para reconocer secuencias genéticas concretas en el ARN viral, actuando como unas tijeras moleculares que cortan y neutralizan el material genético del virus. El trabajo fue difundido en la revista Molecular Therapy: Nucleic Acids, donde se detallan sus posibles aplicaciones diagnósticas y terapéuticas.
La pandemia de COVID-19 evidenció la necesidad urgente de contar con métodos diagnósticos rápidos, sensibles y accesibles, así como de terapias antivirales capaces de adaptarse a virus emergentes. Esta investigación representa un avance hacia esa meta, ofreciendo una doble función clave para el control de los coronavirus humanos.
