Un equipo arqueológico descubrió cientos de tumbas circulares en el desierto rocoso de Atbai, situado entre el Nilo y el Mar Rojo, que datarían de entre el 4000 y 3000 a.C., mucho antes del auge del antiguo Egipto. Estos enterramientos, marcados por muros de piedra que delimitan espacios monumentales, revelan la existencia de grupos nómades que ya mostraban una gran organización social y una relación estrecha con sus animales.
Las sepulturas contienen restos humanos y animales, dispuestos de forma colectiva en grandes círculos de hasta 80 metros de diámetro. En el centro de estos monumentos suelen ubicarse individuos clave, lo que sugiere una jerarquía social incipiente entre estos pueblos del Sahara. Este hallazgo pone en perspectiva la compleja evolución social que antecedió a las conocidas civilizaciones faraónicas, mostrando que la región fue testigo de prácticas funerarias avanzadas y de una cultura autónoma.
Antes del uso de tecnología satelital, en Atbai se habían identificado alrededor de 20 sitios similares, con un conjunto funerario destacado en Wasi Khashab, cercano a la antigua ciudad agrícola de Kom Ombo, en Egipto. Este lugar está mejor excavado y demostró una secuencia multigeneracional de tumbas dispuestas en círculos concéntricos, fechadas entre el 5000 y 3000 a.C. Las cerámicas encontradas en este sitio guardan similitudes con las de Nubia Media, lo que indica conexiones culturales independientes de la influencia egipcia.
Estos descubrimientos provienen del trabajo del arqueólogo Julien Cooper y su equipo, quienes emplean sensores remotos satelitales para mapear esta incógnita región del Sahara, desvelando por primera vez el alcance y la complejidad de estos asentamientos nómades. Aun cuando no está clara la línea de tiempo exacta para la formación de jerarquías sociales en estas comunidades, los investigadores consideran que el análisis continuo permitirá entender mejor la evolución de las estructuras sociales en el Holoceno medio y tardío.
La revelación de estas tumbas no solo aporta un capítulo desconocido previo a la dinastía faraónica, sino que también redefine el papel de los grupos pastoriles dispersos en la formación cultural del noreste africano, destacando un escenario en el que el monumentalismo y la complejidad social surgieron de formas variadas en distintas partes del Sahara.
