Investigadores catalanes confirmaron el hallazgo de una nueva especie extinta de "gos os" o perro oso, bautizada como Paludocyon moyasolai. El espécimen proviene del Mioceno medio, hace aproximadamente 16 millones de años, y fue descubierto hace tres décadas en el yacimiento de Los Casots, ubicado en el Penedés. La pieza fundamental para esta identificación fue un cráneo completo y comprimido, que se conserva en el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont.
Este fósil —que pesa por su importancia paleontológica más que por su tamaño— permaneció guardado y poco estudiado hasta que una investigación reciente pudo diferenciarlo claramente de otros restos similares encontrados en Europa central, como en Alemania y República Checa, confirmando que se trata de una especie hasta ahora desconocida. Su nombre rinde homenaje al paleontólogo Salvador Moyà-Solà, quien lo excavó y se acaba de retirar.
El animal, de la talla aproximada de un lobo y con un peso estimado entre 50 y 70 kilogramos, formaba parte de un grupo extinto de carnívoros relacionados con los actuales perros y osos. Según el codirector de las excavaciones en Los Casots, Isaac Casanovas, esta especie cazaba principalmente pequeños herbívoros y constituye un eslabón clave para entender la evolución de esta familia. Casanovas subraya que el fósil del Penedés servirá como ejemplar de referencia para cualquier hallazgo similar en el futuro, ya que quien quiera identificar Paludocyon moyasolai deberá compararlo con este cráneo original.
El descubrimiento no solo aporta datos sobre la anatomía de la cabeza de este mamífero, sino que despeja incógnitas sobre su aspecto, muy distinto al de otros "gos ossos" de mayor tamaño y corpulencia, similares en magnitud a un león. Por ahora, el resto del cuerpo apenas se conoce, aunque algunas piezas óseas más pequeñas están en proceso de estudio y sugieren una constitución más esbelta y ligera, acorde con su tamaño medio.
Para conservar la pieza original y dada su importancia científica, se descarta que sea exhibida públicamente; en cambio, se producirán réplicas destinadas a la divulgación y estudio. Por unas horas, el cráneo regresó a su lugar de origen, el yacimiento de Los Casots, donde fue encontrado hace 30 años sin saber que guardaba una especie desconocida y clave para comprender el desarrollo evolutivo de los carnívoros de aquella era.
