El Obispado de Cuenca ha resaltado el papel fundamental de sus archivos en la preservación del patrimonio histórico y documental de la provincia con motivo del Día Internacional de los Archivos. Estos espacios, encargados de custodiar documentos desde la Edad Media, se han convertido en referentes indispensables para la investigación de la vida religiosa, social y cultural de Castilla-La Mancha.
Dos centros principales forman este entramado: el Archivo Diocesano y el Archivo Capitular de la Catedral. Ambos cuentan con un equipo de cuatro profesionales dedicados de manera continua a custodiar, organizar, conservar y difundir miles de documentos históricos.
El Archivo Diocesano, ubicado en pleno casco histórico de Cuenca, concentra fondos valiosos, entre ellos libros sacramentales que registran bautismos, matrimonios y defunciones desde finales del siglo XV. Además de su fondo principal vinculado a la Curia episcopal, alberga documentos relevantes como los del Tribunal de la Inquisición de Cuenca, considerado uno de los más completos de España. También preserva archivos parroquiales, el material del Priorato de Uclés y el fondo Giménez-Girón, que reflejan la intensa actividad pastoral, educativa y social impulsada por la Iglesia en la provincia a lo largo de los siglos.
Por su parte, el Archivo Capitular custodia los documentos generados por el Cabildo desde los orígenes de la diócesis en 1182, tras la conquista de Cuenca por Alfonso VIII. Entre sus fondos destacan privilegios reales y pontificios, bulas, libros de cuentas y registros administrativos relacionados con el patrimonio catedralicio. Su serie documental medieval es clave para entender la historia institucional y económica tanto de la ciudad como de su entorno.
Una sección sobresaliente dentro del Archivo Capitular es la dedicada a la música, que alberga cientos de partituras y manuscritos que han captado el interés tanto de musicólogos como de historiadores. Estos archivos no solo permiten reconstruir la historia eclesiástica, sino que también ofrecen recursos vitales para estudios genealógicos y sociales, facilitando el acceso a investigadores, docentes y ciudadanos interesados en sus raíces.
