A menos de dos meses del eclipse solar total que ocurrirá el 12 de agosto de 2026, España experimenta un auge sin precedentes en el interés por la astronomía. Será el primer eclipse total visible en la península ibérica desde 1912, y esta circunstancia ha provocado una respuesta masiva en librerías, museos y centros científicos.

Las editoriales reportan ventas agotadas de libros relacionados con el fenómeno antes incluso de que lleguen a las estanterías. En geoPlaneta, la publicación coordinada por Rafael Bachiller agotó su primera edición en semanas, lo que obligó a imprimir una segunda tirada. Otro ejemplo es la editorial Guadalmazán, donde el libro dirigido por Moncho Núñez se coló entre los más vendidos gracias al creciente interés por entender los eclipses y la relación con la ciencia y la cultura.

El impacto del eclipse trasciende el boom editorial y se refleja en una intensa actividad de divulgación científica. El Ministerio de Ciencia registra más de 200 eventos relacionados con los eclipses en todo el territorio, con una oferta variada que incluye talleres infantiles para fabricar cajas estenopeicas, exposiciones temáticas, ciclos de cine, charlas y hasta un festival astronómico en Teruel llamado Ekleipisis fest.

En regiones como Catalunya, la Conselleria de Recerca coordina más de cien propuestas que se concentran en la plataforma eclipsicatalunya.cat. Museos como CosmoCaixa en Barcelona y la red de la Fundación La Caixa organizan actividades simultáneas en varias ciudades, mientras que en Madrid una investigadora del Observatorio Astronómico Nacional llenó las 300 plazas de un curso específico sobre el eclipse.

Este evento también apunta a una ciencia más inclusiva. El Institut de Ciències de l’Espai (ICE-CSIC) impulsa un proyecto para personas con discapacidad visual que convierte las variaciones lumínicas del eclipse en sonidos. Esta iniciativa ha llegado a miles de personas de centros vinculados a la ONCE y escuelas, además de facilitar telescopios solares y formación para docentes de primaria y secundaria.

En resumen, el eclipse del 12 de agosto ha generado un entusiasmo generalizado que se manifiesta en distintos formatos educativos, culturales y accesibles, consolidando en España un fenómeno social y científico de gran alcance.