Las gafas inteligentes de Meta podrían pronto reconocer automáticamente a las personas que se acerquen al usuario, gracias a una función interna denominada 'NameTag' o posiblemente 'Connections'. Esta tecnología utiliza modelos de inteligencia artificial para detectar rostros y compararlos con una base de datos almacenada en el teléfono del usuario, enviando notificaciones cuando identifica a alguien conocido.

El sistema combina tres procesos: detección facial, escaneo del rostro para crear datos biométricos y comparación con la base de datos local. Sin embargo, los rostros desconocidos no se descartan; son almacenados en una carpeta llamada "pendiente" para futuras revisiones. Además, la base de datos puede recibir actualizaciones remotas desde Meta, lo que implica que la empresa podría modificar o ampliar la información sin intervención directa del usuario.

Este avance llega en un contexto delicado. Recientemente, se reveló que las Ray-Ban Meta continúan grabando incluso al quitárselas y que estas grabaciones son revisadas por contratistas en Kenia. Asimismo, se han reportado usos indebidos, como grabar a personas sin su consentimiento. Estas situaciones alimentan la preocupación respecto a los riesgos de privacidad y vigilancia masiva.

Expertos en seguridad han criticado que Meta transforme a los usuarios en nodos de una red de vigilancia distribuida, una plataforma que puede identificar personas sin su consentimiento inmediato. Más de setenta organizaciones y grupos de defensa de derechos humanos han exigido a Meta detener el desarrollo de esta función, porque su implementación podría normalizar la identificación furtiva de desconocidos y afectar especialmente a colectivos vulnerables, tales como inmigrantes y personas LGBTQ+.

El acceso no supervisado a datos biométricos y la posibilidad de actualizar la base de datos de rostros desde la nube plantean un desafío para la protección de la privacidad. Aunque Meta ha presentado esta tecnología como un asistente para usuarios con discapacidad visual mediante paquetes de rostros autorizados, la falta de transparencia y control genera alerta sobre un potencial uso excesivo o abusivo.

La historia de Meta con las tecnologías de reconocimiento facial incluye antecedentes problemáticos. En 2010, Facebook introdujo la etiqueta automática en fotografías, una función que fue criticada por su recopilación masiva de datos biométricos sin el consentimiento explícito de los usuarios. En este sentido, esta nueva función para gafas inteligentes podría replicar y amplificar esos mismos problemas, ahora en un formato más discreto y portátil.