Microsoft Teams incorpora una función que identifica la presencia del trabajador en la oficina simplemente al conectarse al WiFi corporativo, sin necesidad de que el usuario confirme manualmente su ubicación. Esta detección automática se realiza al reconocer el identificador único de la red interna, lo que permite actualizar el estado laboral como “en la oficina” de forma inmediata.
Para que esta herramienta funcione, la empresa debe registrar en Microsoft Places —una plataforma destinada a organizar el trabajo presencial— las redes WiFi de sus sedes junto con el BSSID, un código único para cada punto de acceso que ofrece una localización precisa incluso por planta o área del edificio. De esta manera, Teams puede determinar con exactitud no solo la presencia en el recinto sino la ubicación específica dentro del mismo.
Este sistema está disponible solo a través de la aplicación de escritorio de Teams para Windows y macOS, quedando fuera las versiones web y móviles. Microsoft aclara que esta función no se activa automáticamente; cada organización decide si la habilita y si el usuario puede optar libremente por activarla o desactivarla, requiriendo permisos de ubicación del sistema operativo.
Sin embargo, la realidad en muchas empresas, especialmente las que utilizan entornos Windows, es que la configuración y permisos de Teams se administran de forma centralizada. Esto limita la capacidad real del empleado para desactivar la función, en especial cuando la presencia en la oficina influye en políticas de teletrabajo o remuneraciones adicionales. Esta situación genera tensiones entre la autonomía del trabajador y el control corporativo en un contexto donde el teletrabajo híbrido ha transformado las dinámicas laborales.
La inclusión de este sistema de geolocalización representa un paso más en el uso de tecnologías para el seguimiento laboral. Microsoft ya había implementado en 2023 herramientas para medir asistencia a reuniones y tiempos de conexión, utilizadas a menudo sin consulta previa al empleado. Ahora, Teams no solo registra métricas, sino que se posiciona como un sensor de ubicación dentro del espacio físico del trabajo, lo que puede afectar la percepción de privacidad y la gestión del equipo.
