El avión experimental X-59 de la NASA logró volar a Mach 1,4, aproximadamente 1.487 kilómetros por hora, y a una altitud de 55.000 pies, un nivel clave para evaluar su capacidad de producir vuelos supersónicos silenciosos. Este hito marca un avance decisivo en la misión Quesst, cuyo objetivo es demostrar que es posible superar la barrera del sonido sin causar la explosión sónica tradicionalmente asociada a este tipo de vuelos.
El logro se concretó el 12 de junio de 2026 y representa la primera vez que el X-59 opera simultáneamente a la velocidad y altura diseñadas para los sobrevuelos sobre áreas habitadas. Estas condiciones permiten que la aeronave, gracias a su diseño aerodinámico único y su morro alargado, disipe las ondas de choque y genere un «trueno sónico silencioso», un ruido comparable al golpe sordo de una puerta de coche, mucho menos disruptivo que el estampido sónico convencional.
Este vuelo se suma a pruebas previas en las que el X-59 alcanzó velocidades supersónicas, aunque a menor velocidad o altitud. En el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong, el equipo de la NASA ha ido ampliando progresivamente el rango de vuelo evaluando maniobras complejas —incluyendo giros sostenidos y ascensos bruscos— para confirmar la estabilidad y funcionalidad del avión en diferentes condiciones.
El entorno de vuelo a 55.000 pies resulta crucial, pues la menor densidad del aire atenúa la onda de choque del avión, contribuyendo a reducir el ruido percibido en tierra. Próximamente, la NASA realizará sobrevuelos sobre comunidades seleccionadas para medir la percepción pública del sonido generado por el X-59, comparándola con la de aviones supersónicos tradicionales.
Durante estos vuelos iniciales, el X-59 ha estado escoltado por un F-15, un caza supersónico convencional que produce estampidos sónicos audibles, usados para contrastar el silencio relativo del X-59. En futuras pruebas, el avión experimental volará solo para recoger datos definitivos sobre el impacto acústico en zonas habitadas.
Este progreso en la tecnología supersónica tiene implicaciones amplias para la aviación comercial, al ofrecer la posibilidad de vuelos rápidos y sustentables con menor impacto acústico, una barrera que durante décadas limitó el desarrollo de aviones supersónicos comerciales.
