El natto, alimento tradicional japonés elaborado a partir de soja fermentada, se ha popularizado internacionalmente por su alta densidad nutricional y sus beneficios para la estructura ósea y el sistema cardiovascular. Su ingrediente más destacado es la vitamina K2 en la forma menaquinona-7 (MK-7), que se mantiene activa en el organismo durante más de 72 horas, mucho más que la vitamina K1 presente en vegetales de hoja verde.

La función principal de esta vitamina es activar proteínas que dirigen el calcio hacia los huesos, promoviendo su mineralización, y evitar su acumulación en los vasos sanguíneos, lo que contribuye a mantener la flexibilidad arterial. De este modo, el natto ofrece una alternativa natural y eficaz para optimizar ambos sistemas sin necesidad de suplementos sintéticos.

Además de la vitamina K2, el natto aporta una proteína vegetal completa, que contiene todos los aminoácidos esenciales. Una porción típica de 40 a 50 gramos proporciona alrededor de 8 gramos de proteína, una cantidad útil para quienes buscan potenciar la síntesis proteica muscular a lo largo del día. Esta característica lo posiciona como un aliado en la alimentación de deportistas o personas activas.

Otro beneficio clave proviene de su contenido en fibra y probióticos. La fermentación con Bacillus subtilis genera un almidón resistente y bacterias beneficiosas que favorecen una microbiota intestinal equilibrada, mejoran la digestión y crean un ambiente óptimo para la recuperación después del ejercicio.

Las exportaciones japonesas de natto han crecido significativamente en los últimos años, triplicándose desde 2017 y superando las 5.200 toneladas en 2025. Estados Unidos y China encabezan la demanda, impulsados por el interés global en alimentos fermentados como el kimchi y la kombucha.

Para quienes desean incorporar natto a su dieta, se recomienda comenzar con porciones pequeñas de 40 a 50 gramos, preferiblemente en el desayuno o almuerzo. Es habitual combinarlo con mostaza o salsa de soja para mitigar su sabor y textura viscosa, y usarlo como acompañante de arroces o ensaladas.

Es aconsejable elegir natto elaborado con soja no transgénica, en envases libres de BPA, sin azúcares añadidos y fermentado con cultivos vivos para maximizar el aporte probiótico. El gusto puede ser adquirido con el tiempo, por lo que incluirlo gradualmente en platos familiares mejora la aceptación.

Por último, las personas en tratamiento con anticoagulantes deben consultar a un profesional antes de aumentar el consumo de vitamina K, dado que puede interferir con su medicación.