Este verano, el pollo asado se posiciona como uno de los productos cárnicos más consumidos en España, con un aumento destacado en la demanda acompañado de una reducción en sus precios de venta al público. Actualmente, el coste de cada unidad oscila entre 10 y 14 euros, lo que representa un descenso aproximado de entre 10 y 12% respecto al verano anterior.
La mejora de la disponibilidad del producto y un balance más justo entre la oferta y la demanda explican esta evolución, que contrasta con las dificultades registradas en 2025 cuando la gripe aviar afectó la producción en varios países europeos y en Estados Unidos, repercutiendo también en el mercado local.
Las ventas de pollo asado muestran una marcada estacionalidad, intensificándose especialmente en los meses de verano, cuando su consumo supera los 50 millones de kilos. Se produce aproximadamente 2,5 millones de pollos semanales y existen alrededor de 12.000 establecimientos especializados en este producto. El aumento de las ventas es palpable en toda la península, con un crecimiento estimado de 15% en las zonas interiores y hasta 35% en destinos turísticos costeros, donde el intercambio cultural y la afluencia de visitantes elevan la demanda.
Eugenio Arenas, presidente de la empresa Grill & Chicken y fundador de la Central de Compras de Asadores de Pollo, atribuye esta tendencia al amplio atractivo que tiene el pollo asado tanto para consumidores nacionales como internacionales. Destaca que el producto es valorado por su sabor, precio accesible y por ser una proteína de alta calidad, baja en grasa y fácil de digerir.
Desde la Asociación Interprofesional Española de Carne Avícola (Avianza), su secretario general Jordi Montfort resalta que el pollo asado refleja cómo la carne de ave se ha integrado en los hábitos diarios de los españoles. Según Montfort, este producto cobra especial importancia en encuentros familiares, comidas al aire libre y reuniones sociales durante el verano, consolidándose como una opción gastronómica versátil y arraigada en la cultura local.
Montfort añade que España es el segundo mayor productor de carne de ave dentro de la Unión Europea, representando cerca del 13% de la producción comunitaria, solo superado por Polonia. Esta posición destaca la fortaleza de una cadena de valor comprometida con la calidad, la seguridad alimentaria, el bienestar animal y la sostenibilidad.
Además, la organización recomienda optar por pollo elaborado bajo el sello 'Aves de España' para apoyar la producción nacional y el desarrollo del sector avícola, que incluye granjas y empresas comprometidas con altos estándares.
