La cesión del único suelo orgánico en el casco antiguo, ubicado en el Passeig de Lluís Companys, genera rechazo entre vecinos y organizaciones que forman parte de la llamada Comunitat Ciutadana del Jardí Històric. Esta comunidad sostiene que la entrega del terreno para la construcción del edificio de la Audiència Provincial, amparada en un decreto franquista de 1957, pone en riesgo un espacio de valor patrimonial y ambiental para la ciudad.
El colectivo ha documentado varios episodios clave en la historia de este solar y solicita su rescate no solo como patrimonio histórico, sino también como un refugio climático necesario en un barrio saturado y con deficitario acceso a áreas verdes. De acuerdo con la organización, la zona está muy por debajo de los estándares recomendados por la Organización Mundial de la Salud para espacios verdes por habitante, lo que agrava la afectación ambiental y social.
La propuesta principal de la comunidad consiste en recuperar y preservar el terreno como un jardín público que recuerde al histórico Passeig de l’Esplanada, el primer jardín público de Barcelona, que existió entre 1802 y 1888. Buscan que esta área funcione como espacio común accesible, que incorpore valores de gobernanza democrática y defensa del bienestar colectivo, en especial pensando en las futuras generaciones.
La iniciativa invita a sumarse tanto a particulares como a entidades que quieran apoyar esta reivindicación. Para facilitar la adhesión, han habilitado un enlace en línea donde es posible registrarse de forma sencilla, al mismo tiempo que mantienen informada a la comunidad a través de redes sociales como Instagram y Twitter bajo los nombres «lariberaenaccio» y «@riberaenaccio».
Este planteamiento conjuga la defensa de un patrimonio histórico con la urgencia de enfrentar el cambio climático en un entorno urbano cada vez más tensionado por la escasez de zonas verdes, respaldando el derecho ciudadano a participar en la gestión y protección de espacios públicos de valor común.
