En un partido marcado por la superioridad del Deportivo, fue una acción protagonizada por los jugadores que salieron desde el banco la que definió el encuentro en los últimos minutos. Stoichkov anotó el único gol tras una combinación entre Noé Carrillo y Sergio Escudero, que avivó la ofensiva visitante y selló un triunfo vital en el Nuevo Mirandilla.

El Deportivo mostró un dominio claro desde el principio, aprovechando la pasividad y los errores del Cádiz, que apenas logró generar peligro y se vio encerrado en su propio campo durante gran parte del partido. Los visitantes manejaron el balón con tranquilidad, multiplicaron las paredes y crearon espacios para avanzar con rapidez, evidenciando la incapacidad local para responder de manera efectiva.

El inicio del encuentro ya advertía el control visitante, con varias llegadas de Yeremay, Mario Soriano y Giacomo Quagliata. Sin embargo, el Cádiz tuvo un amago de reacción tras un penalti que finalmente no fue concedido, gracias a una intervención de Adrià Altimira. El equipo local tuvo muy poca presencia ofensiva, limitándose a disparos aislados que no lograron inquietar a la defensa del Deportivo.

En la segunda mitad, el Cádiz intentó presionar más, pero el Deportivo continuó manteniendo el ritmo y la iniciativa. La entrada de Lucas Pérez desde el banquillo contribuyó a animar a la afición, aunque fue la combinación en los últimos minutos la que terminó por quebrar el marcador. Tras una maniobra de Noé Carrillo por un costado y un contragolpe coordinado, Stoichkov anotó un golazo que desató la celebración visitante en un estadio donde la afición local daba casi por perdido el partido.

El equipo gallego recupera así terreno en la lucha por el ascenso directo, consolidándose nuevamente en sitios privilegiados de la clasificación. Por su parte, el Cádiz recibió varias tarjetas amarillas y perderá a un jugador clave para el próximo partido ante Andorra debido a sanción por acumulación.