Un terremoto de magnitud 4,8 se registró frente a las costas de Canarias, siendo el más fuerte en las islas en los últimos cinco años. El sismo ocurrió a una profundidad de 30 kilómetros en el mar, aproximadamente a 61 kilómetros al norte de Las Palmas de Gran Canaria, y se percibió en Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura.

Según datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN), el movimiento sísmico tuvo una intensidad III en la escala macrosísmica europea, que indica un temblor leve donde objetos colgantes oscilan y las vibraciones son apreciables pero no causan daños. Esta intensidad se sintió en más de treinta localidades del norte de Gran Canaria y en zonas de Fuerteventura como Pájara y Puerto del Rosario.

Además, en varias decenas de localidades de Tenerife, Gran Canaria y Fuerteventura se percibió el sismo con intensidad II, considerada apenas perceptible por la población. El epicentro también se localizó a cierta distancia de otras islas, a unos 105 kilómetros del nordeste de Santa Cruz de Tenerife y a 117 kilómetros al oeste de la costa norte de Fuerteventura.

Previamente, casi 40 minutos antes del evento principal, se detectó otro sismo menor de magnitud 2,1 en los fondos submarinos entre Gran Canaria y Tenerife, que pasó prácticamente desapercibido en la superficie.

El área en el Atlántico donde ocurrió el terremoto es una zona con actividad sísmica moderada, donde el IGN mantiene una red de vigilancia constante para monitorear este tipo de fenómenos naturales y prever posibles riesgos para la población.