Los 44 españoles arrestados en la flotilla Global Sumud serán deportados este jueves rumbo a España, tras permanecer detenidos en la cárcel de Kizotz en Israel. Según informó el cónsul en Tel Aviv al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, los detenidos serán trasladados al aeropuerto Ramon para volar primero a Turquía y, desde allí, retornar a España.

El gobierno español calificó la detención como ilegal, recordando que ocurrió en aguas internacionales, donde Israel no tiene jurisdicción sobre ciudadanos españoles. Albares advirtió a las autoridades israelíes que no se permitirá que se toque a ningún ciudadano español y recalcó que el Estado español asume la responsabilidad de protegerlos frente a cualquier eventualidad.

La indignación española se profundizó luego de que el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, difundiera un video burlándose de los activistas arrestados. El presidente del gobierno español también condenó públicamente estas imágenes calificándolas de inaceptables y aseguró que no se tolerarán malos tratos a los ciudadanos del país.

Como respuesta diplomática, España convocó con urgencia a la encargada de negocios israelí en Madrid, Dana Elrich, a quien le entregó una nota verbal de protesta formal, lo que se replicó igualmente ante el Ministerio de Exteriores de Israel, demandando la liberación inmediata de los detenidos.

Este reclamo español se sumó a la condena de otros países europeos cuyos ciudadanos también se encuentran detenidos, como Italia. Sin embargo, la relatora especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, señaló que las condenas verbales no son suficientes y denunció el trato generalizado hacia los palestinos en cárceles israelíes. Albanese instó al gobierno italiano a reconsiderar su oposición a la suspensión del acuerdo entre la Unión Europea e Israel.