El Gobierno de Chile llevó a cabo la expulsión de un grupo de 40 inmigrantes que se encontraban en situación irregular dentro del territorio nacional. Esta medida se concretó mediante un vuelo oficial que partió desde la base principal de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), en línea con el compromiso presidencial de combatir la migración ilegal.
Entre los deportados se encontraban personas de Colombia, República Dominicana y Haití, algunos con antecedentes penales, lo que justifica su exclusión del país. Esta operación marcó el retorno de las expulsiones hacia Haití tras una suspensión temporal que se prolongó desde 2024, según informó el Gobierno chileno.
Desde la asunción de José Antonio Kast, se ha registrado la salida voluntaria de cerca de 1.400 inmigrantes irregulares, mientras que aún permanecen pendientes más de 75.000 órdenes de expulsión. Un porcentaje relevante de estas órdenes corresponde a ciudadanos venezolanos, una comunidad que representa casi la mitad de los casos activos. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile, el país cuenta actualmente con más de 330.000 extranjeros en situación migratoria irregular.
Este operativo se enmarca dentro de un plan más amplio presentado por el Ejecutivo para fomentar la economía chilena y reducir la presión migratoria que, de acuerdo con las autoridades, afecta la estabilidad social y laboral nacional. La gestión de Kast reafirma así su enfoque en la implementación de medidas firmes para controlar las fronteras y la permanencia irregular.
