El ratón espinoso africano (Acomys) posee una capacidad inusual para regenerar tejidos como piel, músculo y conexiones en la médula espinal, y al mismo tiempo exhibe una notable resistencia al cáncer. Un equipo de investigación del Instituto de Investigaciones Biomédicas Sols-Morreale (IIBM) CSIC-UAM en colaboración con la Universidade do Algarve confirmó que, a diferencia de otros roedores, este animal no desarrolla tumores tras exponerse a agentes carcinogénicos.
Los investigadores sometieron al ratón espinoso y al ratón común (Mus musculus) a un protocolo para inducir tumores cutáneos. Mientras que el ratón común presentó múltiples papilomas, el ratón espinoso no desarrolló ningún tipo de tumor. Este hallazgo rompe con la antigua hipótesis que plantea que los organismos con alta capacidad regenerativa podrían estar más expuestos a formar tumores debido a la proliferación celular continua.
Mediante la secuenciación de ARN, el equipo analizó la respuesta molecular frente al daño celular durante 28 días. El ratón espinoso activó con mayor eficacia genes supresores de tumores y desplegó una respuesta inmunitaria más robusta, incluyendo células especializadas que detectan y eliminan células potencialmente cancerosas. Además, tras controlar el daño, la expresión génica regresó rápidamente a niveles normales, evitando una proliferación descontrolada.
Un elemento clave en esta respuesta es el incremento de la apoptosis —muerte celular programada— en las áreas lesionadas, que permite eliminar células alteradas antes de que puedan evolucionar a tumores malignos. Este mecanismo interviene de manera decisiva en la capacidad del ratón espinoso para mantener el equilibrio entre regeneración y prevención del cáncer.
Este descubrimiento sugiere que la regeneración tisular y la resistencia al cáncer podrían estar relacionadas a través de mecanismos que regulan finamente la proliferación celular y la respuesta inmune. Según los investigadores, el ratón espinoso tiene sistemas biológicos altamente desarrollados que controlan la proliferación y activan las defensas ante daños genéticos, lo que lo convierte en un modelo prometedor para investigar nuevas estrategias contra el cáncer.
